Este año los diseñadores apuestan por la feminidad y la sencillez de líneas. Los vestidos destacan por su elegancia y por adaptarse perfectamente al cuerpo de la mujer.
En todas las colecciones predomina el blanco, ya sea blanco roto, blanco puro o marfil, pero observamos la tendencia cada vez mayor de la introducción de algún traje de novia en color, sobretodo en color rosa palo, dorado y rojo como los modelos de Aire y Cymbeline. Asimismo, también algunos diseñadores, como Pepe Botella, introducen algunas pinceladas de color en sus modelos, ya sea en lazos, flores o en cintas.
Este año se llevan los escotes tipo palabra de honor, los preferidos para esta temporada de Manuel Mota y Rosa Clara, y también tipo halter. Preciosos vestidos definiendo perfectamente el cuerpo de la mujer. También encontramos algunos vestidos con tirantes, pero tirantes más bien finos.
Las espaldas también toman su protagonismo y se descubren y vuelven con fuerza los vestidos tipo greco-romano. Así como también los cortes imperio.
Como contrapunto al tradicional vestido de novia largo y con cola, hay varios diseñadores que también optan por introducir vestidos de novia cortos y muy originales. Son vestidos juveniles y muy desenfadados.
Las telas más utilizadas esta temporada son el encaje, el tul bordado, la organza de seda y la gasa chifon de seda. Aportando, todas ellas, comidad, elegancia y belleza a los vestidos.