DESPUÉS DE LA CEREMONIA, EL CÓCTEL
A la hora de definir el tipo de agasajo que se brindará a los invitados después de la ceremonia, el cóctel es la elección perfecta para bodas con un reducido número de invitados. El ambiente más informal invita a la charla y a la intimidad, por lo que resulta muy acogedor. También es idóneo si lo que se desea es celebrar la boda de manera discreta.
Una comida regada con un buen vino duplica las alegrías y exalta los ánimos. Eso sí, cada pareja es libre de festejarlo a su manera: sólo la imaginación, el deseo y el presupuesto marcarán la pauta.
Si sois de los que preferís una celebración sencilla, sin excesivo ceremonial y muy dinámica, el cóctel es vuestra opción! Se puede organizar tanto al mediodía como por la noche, y consiste en una comida sencilla, fácil de comer y de pie, aunque en todos los salones de celebración colocan algunas mesas y sillas para que puedan sentarse algunas personas. También se sirven bebidas y su duración suele ser de dos a tres horas. Y en cuanto a los ingredientes, hay tal variedad y oferta de manjares en miniatura que limitarse a la medianoche de jamón y queso sería casi un crimen.
La gran ventaja del cóctel es que permite a los novios, y a marido y mujer, mezclarse con todo el mundo, en lugar de ocupar una mesa presidencial casi inamovible.
Y además de ser la opción más económica, está indicada para cónyuges impacientes. Como suele ser más corto que un banquete en toda regla permite a la pareja escabullirse mucho antes con destino desconocido...
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