Las flores son capaces por sí solas de crear un paraíso de naturaleza durante la ceremonia. El mejor ejemplo lo tenemos en la iglesia o en el restaurante donde se va a celebrar. Para decorar bien el edificio eclesiástico hay que tener en cuenta su tamaño y estilo, no decoraremos igual una pequeña ermita de pueblo que una parroquia de una gran ciudad.
Lo primero que se debe hacer es preguntar al párroco la libertad que se tiene a la hora de colocar flores en el templo y si se va a compartir iglesia con otras parejas. En este último caso las flores se pagarían a medias. Es necesario tener presente que las flores, si son de buena calidad, duran de cuatro a cinco días según la época del año. La decoración floral debe encargarse con al menos 20 días de antelación.
Para una iglesia clásica es conveniente crear composiciones simétricas con una forma muy definida. En lo que se refiere a los colores se recomiendan tonos luminosos y claros debido a que la mayoría de las iglesias suelen ser bastante oscuras. En las iglesias modernas también se pueden utilizar composiciones estilizadas con flores y colores de moda. Si el edificio tiene forma simétrica se puede compensar con composiciones que tengan mucho movimiento. En el pórtico de la iglesia, los adornos florales lucen mucho y enmarcan la ceremonia. Otra forma de lograr un efecto bonito es decorar los bancos del pasillo central de la iglesia.
En el restaurante las flores no suelen tener tanta importancia pero sí es habitual un pequeño ramo de flores en el centro de cada mesa.