Ambos deben estar de acuerdo en el lugar donde quieren viajar: si desean playas tropicales, paisajes históricos, lugares de diversión, o de relax. Se recomienda que el sitio sea desconocido por ambos: de esta forma, será la misma experiencia para ambos. El lugar deberá complementar los gustos de ambos.
Las playas son los lugares más comunes, ya que cuentan con gran variedad de actividades, y por lo general cuentan con buena gastronomía y hotelería. La imagen típica es la de una pareja caminando por la playa al atardecer, o en una cena romántica con vista al mar.
El dinero disponible para el viaje pasa a segundo plano, si hay predisposición para pasarlo bien. Para reducir costos, se puede hacer un viaje más modesto por el país (hay lugares maravillosos por toda España), o bien reducir la
estadía. Lo importante es no dejar pasar la oportunidad de hacer un viaje de bodas, por más corto sea el presupuesto para el mismo.
Hay sitios increíbles para el viaje de novios como las Islas del Mar Egeo, que prometen un crucero de ensueño por los escenarios de la antiguedad, o si quieren podeis descubrir los encantos de Centroeuropa, con sus bosques impenetrables o la elegancia de sus ciudades más modernas. Ámerica también es otra opción para románticos empedernidos: el Caribe que cada vez más es considerado como el sitio ideal para la luna de miel, afortunadamente las playas de México son perfectas y de lo más variadas, las hay alejadas del bullicio, casi vírgenes como Playa del Carmen o Huatulco, o las que tienen más vida de noche con restaurantes, bares y discotecas como Acapulco, Cancún, Cozumel, Veracruz, Mazatlán, Puerto Vallarta, Manzanillo, Ixtapa-Zihuatanejo o Los Cabos. Y decidirse por una, depende de cada pareja, pues en cualquiera de ellas se la pasarán de lujo.
Para los que sin ninguna duda quieren algo diferente, más tranquilo e igualmente divertido, pueden visitar algunas ciudades coloniales pues son una excelente opción por sus historias, leyendas, sus románticas callejuelas empedradas y balcones adornados de flores como Guanajuato, Zacatecas, Oaxaca, Morelia, San Luis Potosí, San Cristóbal de las Casas, Mérida o San Miguel de Allende.
Si se alojan en una ciudad pequeña y lo que quieren es divertirse en una gran ciudad, qué tal conocer a fondo Monterrey o Guadalajara y sus alrededores, o el Distrito Federal con sus zonas más
atractivas, sus museos, sus galerías, su inigualable vida nocturna, las zonas arqueológicas aledañas, etcétera. Es cuestión de buscar y no casarse con la idea de que sólo las playas ofrecen diversión, ser originales y creativos.
También hay pequeños hoteles donde se cuidan al máximo los detalles de su construcción, los servicios y la calidez que ofrecen. Todo con un encanto y una opulencia poco común. En estos casos, lo de menos es el lugar donde se encuentran, sino lo que ofrecen como lugar de hospedaje. Por supuesto, el costo puede ser más alto que en otro sitio más comercial, pero vale la pena por el trato personal, la calidez, el lujo, la intimidad y la excelencia en el servicio que ofrecen. Están por ejemplo, el hotel Casa de Sierra Nevada, algunas haciendas en Yucatán como la Hacienda Katanchel, La Casa de la Marquesa en Querétaro, El Villa Montaña en Morelia, El Maroma cerca de Cancún, los hoteles Quinto Real en Zacatecas, en Acapulco, Huatulco, Gautemala, o Tamarindos en la Costalegre de Jalisco.
En los Estados Unidos existen lugares divertidísimos y muy interesantes como Boston, Nuevo Orleáns, Orlando, Miami o Nueva York. O también otros países
como Argentina, Canadá, Chile, o de plano, otros continentes como Asia o África que serían el sueño de cualquiera. Rememorando los grandes aventureros o las inolvidables películas como Memorias de África.
Si ya decidieron hacer un viaje al extranjero y tienen los medios para hacerlo ¡adelante! Lo más recomendable es que se lo tomen con calma y no lo hagan muy ajetreado, porque la idea principal del viaje de bodas es descansar, estar tranquilos y tener tiempo de muchos arrumacos y comodidades, y no de pasar sufrimientos, andar de un lado al otro y no tener tiempo ni para hablar de ustedes. Eso, por ejemplo, ocurre cuando se visitan varias ciudades en poco tiempo, y de tanto viaje, la luna de miel pierde su objetivo inicial. En otras palabras, y por experiencia de muchas parejas de recién casados, a veces es mejor dejar para después ese tour recorriendo Europa, pasar la luna de miel en un lugar más íntimo y acogedor.